Dar un obsequio es algo tan lindo para quien lo recibe como también para quien lo da, y más cuando lo que regalamos es del gusto de la otra persona.
Cualquier obsequio que le demos a otro lleva implícito consigo el cariño y la demostración de que hemos pensado en él, dar el regalo acertado será doblemente gratificante.
Dar un buen regalo no tiene nada que ver con el precio de lo que obsequiemos

  • Fíjate en sus gustos. Al tomarte el trabajo de conocer los gustos del otro, le regalarás algo mucho más acorde con sus intereses. Escucha cuando el otro habla para identificar qué cosas le agradan.
  • No compres pensando en ti. Un error que se da comúnmente es regalarle al otro algo que a ti te gustaría.
  • Cuando no conoces al otro. Compra pensando en ti
    Puede que suceda al revés y no conozcas en profundidad a la persona que le tienes que regalar. En este caso el consejo es contrario al anterior: compra un regalo que a ti te gustaría recibir. No compras lo primero que ves, sino que te tomas el tiempo y la dedicación para elegir el obsequio.
  • Proponer un regalo colectivo. Si sabes lo que le gustaría recibir al otro, pero esto escapa de tu presupuesto, puedes proponer un regalo colectivo.
  • Tarjeta de regalo. Cuando no sabes qué regalar, es lo más práctico.
  • Regala experiencias. Según distintas investigaciones científicas, las personas cada vez valoran más recibir de regalo una experiencia, antes que un objeto. Cualquier cosa que constituya una experiencia y un posterior recuerdo. Además de lo agradable que resulta para quien lo recibe, el dejar una anécdota para siempre en la otra persona ayuda a reforzar lazos de amistad.